Escuela de Espiritualidad y Terapias Energeticas
"Unificacion Universal - Madrid"

 

10 Tipos de meditación

Más allá de las controversias y las ideas preconcebidas, la meditación se ha convertido en una forma de vida para muchas personas. La razón por la que invocan esta práctica es para relajarse, escapar del estrés diario y ampliar sus horizontes emocionales y espirituales.

No importa lo fácil que pueda parecer, controlar los propios pensamientos se ha convertido en un verdadero desafío en el rápido ritmo de la vida moderna. Las cosas se simplifican si entendemos de manera estructurada que hay dos partes de la mente, una que está, hasta cierto punto, bajo el control de la propia voluntad, mientras que la mente subconsciente no.

Uno de los propósitos de la meditación podría ser, por ejemplo, ganar control sobre la parte subconsciente de la mente, lo que resultaría en un alto grado de autocontrol, que es un objetivo de la meditación. Esto explica por qué tantas disciplinas utilizan técnicas de respiración asociadas con la meditación.

La respiración ocurre normalmente, automáticamente y, por lo tanto, está bajo el control del pensamiento subconsciente. Si no controlas conscientemente tu respiración, esto se reflejará en el estado emocional que aflorará a la superficie del subconsciente. Básicamente, al controlar la respiración, se puede obtener el control de la mente, ya que la respiración forma una conexión entre la mente consciente y subconsciente.

Más allá del objetivo principal que la mayoría de las personas que comienzan a meditar quieren lograr, como la relajación, el control del pensamiento o un estado de equilibrio interno en situaciones difíciles o delicadas que surgen en nuestras vidas, muchos de ellos comenzarán a explorar y nuevos horizontes, que también tocan el lado emocional y espiritual, no solo el lado cognitivo.

 

10 Tipos de meditación no restrictivos

  1. Meditación, como una forma de controlar el pensamiento – meditación sobre un tema específico, para una comprensión más profunda del mismo. El tema puede ser tanto concreto como físico, además de abstracto.
  2. Meditación sobre textos espirituales o religiosos, que implica la concentración de la atención y la capacidad de comprensión de párrafos seleccionados, de escritos tradicionales, que emanan por sí mismos una energía con una resonancia específica, muy elevada.
  3. Sugestión: meditación y remodelación de la personalidad mediante la autosugestión positiva.
  4. Meditación devocional cuyo objeto es el amor y la devoción a Dios (p.ej en Bhakti-Yoga).
  5. Meditación vacía o contemplación de la nada, como el Mahamudra tibetano, que normalmente se considera muy abstracto y difícil para los principiantes.
  6. Meditaciones visuales o de contemplación, que son externas, si se utilizan soportes externos, como “yantra-s” (colores, fuego, símbolos, etc.), o internas, si se utilizan imágenes autogeneradas dentro de la mente.
  7. Meditaciones sobre el Mantra, en las que utilizan repetidamente diferentes fórmulas, o sui-generis, oraciones resonantes durante largos intervalos. El mejor método es concentrarse en los tradicionales „bija mantra-s” y unificarse mentalmente con los sonidos sutiles (cebo) que resultan de las emisiones mentales del „mantra”.
  8. Practicar la meditación, respetando los principios tradicionales del sistema de Karma-Yoga y, al mismo tiempo, para lograr un estado permanente de conciencia y atención, como en algunas formas de meditación budista y zen.
  9. Meditación de los sentidos – meditación de interiorización, en la que todo lo que vemos, olemos, gustamos, oímos, tocamos o sentimos con el cuerpo puede convertirse en un apoyo para la concentración. La música de meditación o la danza Sufi Dervish pueden ser ejemplos de esta categoría.
  10. Meditación sobre cuestiones fundamentales de la vida. Ejemplos: ¿Quién soy ?, ¿De dónde vengo ?, ¿A dónde voy ?, ¿Por qué estoy aquí ?, ¿Qué quiero finalmente de la vida ?, Si tuviera que revivir mi vida, ¿qué haría con ella?

¿Cómo elegimos el tipo correcto de meditación?

Todo ser humano está codificado genéticamente para poner más énfasis en algunos sentidos que en otros. Hay personas que construyen sus realidades mentales más por el olfato. Otros por la vista o por la oído, y así sucesivamente.

Un programa de meditación correcto debe adaptarse a la propia tipología, dependiendo de la naturaleza personal de cada uno: auditiva, visual o cinestésica, ya que nada puede tener menos efectos o incluso condenados al fracaso que iniciar un programa de meditación inadecuado.